Tal vez usted ya no me lea... Pero sepa mi Señor que no escribo por esa razón, pues a pesar de todo, sus ojos no me saben leer, ni su mente comprender.
Tal vez usted ya no me escriba... y ¡no lo haga! hasta que aprenda a plasmar con una pluma y papel; lo mucho que me ama, ¿por qué le teme a ese sentimiento intenso que siente hacia mí? A esa necesidad constante de querer cobijarme, abrazarme, de sentirse dentro de mi cuerpo, para firmemente adherirnos, y gritarme al oído con un quejido jadeante, que soy suya, que soy suya, una y otra vez... ¡ y no me tiene, estoy lejos!
Si no sabe liar los grafemas que forman la palabra Te @mo ... entonces sepa usted que no le leeré.
Tal vez me haya bloqueado de las todas las redes sociales... de su celular... Pero ¿Por qué lo hace? @mado Señor ¡desgárreme de su órgano principal, del que lo mantiene vivo! ... pero recuerde usted que se arriesga a perecer desangrado.
@mado Señor, ciudadano del mundo... a pesar de todo, sepa que le amo, que lo espero y que le extraño.
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